Benjamin Levy Aguilar

Benjamín nunca reparó en temas relacionados con el mundo de la actuación, perteneciente a una generación que solo pensaba en ser futbolista para poder trascender a nivel nacional. Tuvo una infancia muy difícil, proveniente de un hogar disfuncional con muchos traumas e incluso llegó a considerar quitarse la vida. Buscó ayuda psicológica, lo cual le ayudó a encontrarse a sí mismo y esto inmediatamente despejó su panorama de vida.

Su pasión por la actuación nace cuando, con la idea de salir de Guatemala en busca de alguna oportunidad laboral, se encontraba renovando su licencia junto a su madre, cuando proyectaban una película de Brad Pitt y su madre le plantea la idea de la actuación como una posibilidad para desarrollarse. Justo en ese momento pagó el ticket con destino a Hollywood.

Al llegar a Estados Unidos, sin mucho dinero en la bolsa, se aloja en un hostal y unos compañeros lo invitan a una clase de actuación. Allí, observa una dramatización con actores cantando y llorando. Lo primero que se le viene a la mente es “no puedo hacerlo”. Minutos después conoce a una persona que le cambiaría la mentalidad, su nombre es Richard Cabral, un ex pandillero y que actualmente es uno de sus mejores amigos. 

Tatuado y con el antecedente de haberle disparado a otra persona, realiza un monólogo que logró abrir el corazón a Benjamín y al finalizar su acto le pide ayuda. Recuerda una frase que le cambió la vida por completo, Richard le dice: 

“The moment you know what your pain is, and the moment you can turn it to purpose, that’s the day your life will change”, y allí fue donde decidió quedarse en el fascinante mundo de la actuación.

Uno de los principales obstáculos que enfrentó, ocurrió cuando participó en una audición para latinos, con por lo menos 500 aspirantes, lo cual representaba incertidumbre ante mucha competencia. Sin embargo, sentirse orgulloso de ser guatemalteco y romper el estereotipo del artista latino promedio, lo llevó a vencer sus temores y se convenció de que la única competencia auténtica es consigo mismo.

Inspirado en sus sueños, recibiendo una clase, la maestra les presenta estadísticas escalofriantes del éxito que pudiera tener un actor, un porcentaje muy bajo.  Sin embargo, tener metas muy claras y enfocarse en los aspectos positivos, le ayudó de sobremanera para alcanzar sus objetivos. 

Si lo rechazaban, pensar en otra forma de vencer los obstáculos “ser  terco, yo de aquí no me muevo, las oportunidades llegan si uno las espera.” Asegura Benjamín.

Su primer papel grande llegó con “Filthy Rich”, donde debía interpretar a un jovén padre y boxeador, para lo cual viajó a Tijuana a estudiar el papel. Allí conoció a Ivan Pinto, quien usaba zapatos de vestir para boxear, ya que no tenía dinero para comprar unos apropiados. Esto hizo que Benjamín recordara a su madre, quien tuvo que desempeñar el rol de cabeza de hogar, encargada de sustentar los gastos de la casa, de inmediato sintió empatía y recordó que la humildad es importante para aceptar las debilidades y fortalezas que cada ser humano posee,  auto valorarse y valorar demás.

Le gustaría trabajar con directores reconocidos de la talla de  Quentin Tarantino,  Martin Scorsese,   Antoine Fuquoa) Edward Zwick, Steven Spielberg y Paul Thomas Anderson entre otros.

Le ha resultado muy satisfactorio regresar a Guatemala como un personaje reconocido, afirma que se siente bien regresar después de diez años.

Si pudiera encontrarse a él mismo de pequeño, diría: “Todo va a estar bien, debes vencer el miedo al abandono y las inseguridades”.

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