Cómo Manejar La Ansiedad, En nosotros y Nuestros Hijos, Que Puede Causar Esta Etapa de Covid-19

La situación actual respecto al COVID-19 ha transformado la vida a las personas de distintas formas.

Si bien, resulta importante enfocarse en medidas de higiene y salud física, también existen otros temas a considerar que pueden afectar, como aspectos psicológicos y emocionales, entre los cuales están: el encierro, la rutina, la incertidumbre, la soledad, el temor, la ansiedad, entre otros.

A continuación algunas respuestas a ciertas interrogantes que surgen a raíz de esta situación:

¿Qué es recomendable realizar en los días de encierro/cuarentena?

“Escuchamos mucho acerca de la importancia de tener una rutina diaria, pero esta puede transformarse en un concepto difuso (e incluso puede provocar aún más estrés). Para reducir la incertidumbre, se considera que una buena rutina debe tener: tareas de responsabilidad, tareas de autocuidado y tareas de ocio.

Mientras dure esta difícil situación, existen algunas estrategias precisas para intentar detener la espiral de pensamientos negativos que pudieran aparecer y afectar el pensamiento.

Estas son:

  • Pensar en lo que se puede controlar, así como la disponibilidad y capacidades de cada persona.

Esta estrategia no se limita solamente a recomendar  lavarse las manos y mantener limpieza e higiene personal y en el hogar. Para reducir los niveles de estrés, la persona debe sentirse útil y hacer algo al respecto, como por ejemplo,  buscar maneras activas de ayudar a otros durante este proceso. En estos días, algunos medios de comunicación han informado acerca de donaciones para comprar insumos médicos, ayuda a personas del sector informal, donaciones para almuerzos para personas que trabajan en los hospitales, fomentar el consumo de  productos locales y provenientes de emprendedores que viven al día, etc.

  • Aprovechar para trabajar el músculo de la incertidumbre.

Algunas personas están acostumbradas a manejar poca incertidumbre en su cotidianidad, se vuelven rutinarias y hasta cierto punto llegan a tener su zona de confort.

En situaciones de riesgo,  prevención y precaución, donde se requieren cambios radicales en el estilo de vida, resultaría importante considerar la inmensa capacidad que posee el ser humano para adaptarse a distintos escenarios en donde se deben plantear nuevas estrategias, buscar soluciones, adaptarse y en algunos casos, limitarse. Dichas capacidades requieren ejercitarse a través de cultivar todas las actividades sencillas en el día a día (no aparecen de forma natural), dentro de las que se pueden mencionar: Crear nuevos hábitos de comunicación, por ejemplo,  no revisar el celular a primera hora en la mañana, considerar una rutina de sueño al acostarse más temprano para poder descansar el cuerpo y mente y colocar un tiempo límite a la cantidad de noticias, entre otras.

Esto puede representar hábitos que contribuyen positivamente a devolver cierto control y manejar mejor la incertidumbre.

  • Detener los pensamientos negativos con “¿y qué pasa si todo sale bien?”

Así como fácilmente se crean escenarios pesimistas para la hecatombe, de la misma forma se pueden crear otros con un desenlace positivo. Sí, las estadísticas actuales muestran que el virus progresa de forma rápida por todo el mundo, sin embargo, aunque es importante tomar las medidas necesarias, se debe evitar sobreestimar la amenaza.

Algunas personas tienden a exagerar y agravar aún más los eventos catastróficos desconocidos. Si en algún momento aparecen pensamientos negativos, se debe interrumpir el discurso con cuestionamientos como: ¿Qué pasa si se descubre una vacuna a tiempo?, ¿y si los tratamientos son cada vez más efectivos?, ¿y si las situación se logra controlar?, ¿Será el impulso que muchas personas requieren para salir de su zona de confort?

  • Los ejercicios prácticos son también una alternativa que se puede aplicar a diario.

Enfocados específicamente para control de pensamientos intrusivos, aprender a detectarlos y racionalizarlos.

  1. Ser conscientes de los pensamientos que hacen sentirse incómodos. Seleccionar por lo menos uno, nombrarlo y escribirlo.
  2. ¿En qué se basa este pensamiento? ¿Es una realidad objetiva?
  3. ¿Se tiene alguna prueba de que este pensamiento sea falso?
  4. ¿De cumplirse lo que se piensa, que es lo peor que podría suceder?
  5. ¿Este pensamiento cambia en algo la situación actual?
  6. ¿Este pensamiento mejora la vida personal? (Si la respuesta es no, descartar el pensamiento)

Este tipo de ejercicios ayudan a ganar una perspectiva y reducen la ansiedad.

Por otro lado, el alejamiento social y distanciamiento laboral, podría generar un sentimiento de «pérdida de tiempo». Por lo mismo, es necesario recordar que se tiene la oportunidad de transformar esta situación en un importante período de aprendizaje y crecimiento personal.

A continuación se presenta un listado del aprendizaje y la experiencia sobre esta situación,  que puede actuar como un excelente aliado y ayudar a re-plantear el significado de lo que se está viviendo. Por ejemplo:

«Cosas que se pueden aprender durante ésta época de COVID-19»

  1. Lo mucho que se pueden tomar las situaciones por aludidas.
  2. Lo resiliente que se puede llegar a ser.
  3. El poder de los pensamientos.
  4. La forma en la que las redes sociales y las noticias impactan el humor.
  5. La importancia de celebrar las «pequeñas victorias».
  6. Lo resilientes que son los hijos.
  7. Lo «poco» que realmente se necesita para ser felices
  8. Lo importante que es aprender a «disminuir las revoluciones»
  9. Cómo determinar lo que es importante y lo que no
  10.  Apreciar las cosas pequeñas de la vida, ya que todo es cíclico.

Se puede dejar abierta esta lista e ir agregando puntos conforme aparezcan nuevos aprendizajes. De esta manera, se puede entrenar al cerebro para no creer que este tiempo es «tiempo perdido».

Por otro lado, si son padres de familia, esta situación puede suponer una dificultad extra. Se comparten algunos puntos que pueden servir:

Ayudar a los hijos a entender la situación

1. ¿Qué es lo que saben (o creen que saben) sobre el Coronavirus?

2. Aclarar la situación con frases cortas para explicar de qué trata la enfermedad:

– Es un virus que los científicos están estudiando mucho para lograr vencerlo.

– Es un poco más fuerte que una gripe.

– Los médicos y científicos dicen que la mayor parte de la gente se recupera y estará bien.

Enseñarles lo que pueden hacer al respecto para darles una sensación de control.

1. Lavarse frecuentemente las manos para evitar enfermarse.

2. No tocarse la cara. (Se puede jugar durante el día “a que quién se toca la cara pierde»)

3. Se puede vencer el virus con buenos hábitos como dormir y comer bien. Preparar junto a los hijos un «smoothie de super fuerzas”, puede representar una actividad concreta que puede ayudar a ejercer un adecuado control de la situación.

4. Comunicarse a través de  videollamada para dar ánimos y energía emocional a los seres queridos.

¿Cómo ser el «coach emocional»  de sus hijos?

Consideraciones importantes

1. Los hijos son permeables y absorben emociones de los padres, tales como el estrés. Debe procurarse el tener espacios propios para desahogarse y así no contaminarlos.

2. No tener conversaciones con otros adultos sobre la enfermedad frente a ellos. Crear espacios y momentos seguros durante el día, diseñados específicamente para hablar del tema con ellos.

3. La rutina y estructura les darán seguridad. Sin embargo, contar con la presencia de los padres y brindarles amor, puede ser su mayor escudo.

4. Si ellos hacen preguntas, no evitarlas. Contestar en un lenguaje simple y claro.

5. Enfocarse en las buenas noticias y avances referentes a la enfermedad.

6. Validar sus miedos y preocupaciones.

7. Monitorear su exposición a las noticias. No todo se puede hablar frente a ellos.

¿Cómo hacer para que nuestro hogar se sienta seguro para nuestros hijos?

1. Ser predecibles y consistentes

2. Responder a sus demandas (esto no quiere decir «ceder», sino hacerlos sentir escuchados y comprendidos)

3. Ser afectuosos y utilizar el contacto físico.

4. Modelarles una actitud de calma.

5. Mostrar coherencia entre lo que se dice y el tono.

Es importante recordar que la infancia es una etapa durante la cual, el lenguaje (interno y externo) no está desarrollado en su totalidad, por lo que es importante prestar atención al desarrollo y comportamiento de los niños. Frecuentemente,  es a través de este,  que los niños intentar comunicar sus preocupaciones, de allí la importancia de una buena comunicación, cuando migran de una actitud de «Portate bien», a una actitud de «Parece que algo te tiene molesto/a, ven conmigo y veamos cómo te puedo ayudar». El aprendizaje de los hijos se genera en gran parte por imitación y el componente emocional es vital para lograr cambios en este, especialmente a través de la conexión.

Andrea Cabrera de Lara
Psicóloga Clínica y Parent Guide Certificada.

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