Superando una Pérdida

Ante un hecho o situación muy dolorosa, cualquier persona puede caer en depresión, sin poder considerar soluciones o respuestas que le ayuden a salir adelante.

Para Luisa Fernanda Mazariegos, quien a los 24 años afrontó un primer embarazo y sufrió la pérdida de su bebé, la vida cambió por completo, abriendo un capítulo que la marcó para siempre.

Sin embargo, como la mujer fuerte que es, logró salir adelante y ahora comparte su historia.

Al enterarse que había quedado embarazada, sus planes no incluían comenzar una familia ni irse a vivir con su novio, William. Ellos se conocían desde los nueve años y llevaban un año de relación cuando esto sucedió.

La pareja tomó la noticia como una nueva etapa en sus vidas y en su relación, algo que enfrentarían en equipo, sin forzar un matrimonio, como lo hacen muchas parejas. Contaron con el apoyo necesario de familiares y amigos. No se casaron, pero si decidieron vivir juntos. Solamente importaba crear un ambiente sano para ellos y especialmente para el bebé.

Todo era nuevo e inesperado para ella, lo que la hizo sentir muy vulnerable, llena de temores, emociones, alegrías y tristezas. Llegó el momento de anunciar su embarazo a todos sus seguidores, ella sabía que dejaba a una Luisa en el pasado para empezar una nueva vida.

Gozó de un embarazo pleno y disfrutó cada momento. El sentimiento de que pronto se convertiría en madre, la llenaba de alegría y emoción,  por conocer a su bebé, a quien llamaría Felipe.

A los seis meses de gestación, un día domingo por la mañana todo cambió. Luisa recuerda perfectamente ese día.  Antes de asistir a un desayuno familiar, Luisa se estaba bañando cuando empezó a sentir dolores muy fuertes en el vientre. Se lo comentó a Will y él le dijo que no se preocupara, que todo estaría bien. Sin embargo, el malestar no cesaba y decidieron llamar a su médico,  quien se encontraba fuera del país, pero les indicó que debían ir al hospital de emergencia para realizar un ultrasonido. Will intentaba tranquilizarla pero su instinto materno le decía que algo estaba mal. 

Sin decir nada a nadie, llegando al hospital, fueron directamente a realizar el ultrasonido. Los dolores que Luisa tenía, eran contracciones, se encontraba en labor de parto. Aquí notificaron a sus familias que Felipe estaba por nacer. Tras diez largas horas de contracciones finalmente rompió fuente.

A pesar que todos esperaban la noticia con gran entusiasmo, “Yo tenía que soportar lo más que pudiera. El tiempo que yo aguantara las contracciones, era el tiempo de vida que le daría a mi bebé. Mientras más tiempo estuviera dentro de mí, más se iba a nutrir. Tuve diez horas de contracciones muy fuertes, estaba llegando al grado más fuerte de una contracción… hasta que rompí fuente. En ese momento lo único que pensé fue se murió… lo maté… no soporté.” 

Felipe nació y fue llevado de inmediato al intensivo ya que requería incubación. Cuando Luisa despertó, se vio rodeada de arreglos de globos, de su familia y de Will. Todos le daban palabras de ánimo y motivación, pero los doctores no querían darle falsas esperanzas, el cuadro clínico de Felipe no era el esperado, sus pulmones no estaban lo suficientemente desarrollados.

Al día siguiente por la tarde, lamentablemente Felipe falleció. El mundo de Luisa se derrumbó. Uno de los dolores más fuertes de Luisa fue no haber podido conocer vivo a su bebé, la llevaron al intensivo para poder verlo pero él ya se había ido. 

Los días siguieron, fueron momentos muy duros para todos. Luisa nos comenta que a Will se le partía el corazón, por más que él deseaba ayudarla, no podía hacer nada más que estar a su lado y darle todo su apoyo y amor. Ella se culpaba por haberle fallado a Felipe, ella había contraído un virus que contagió la placenta y fue la razón del parto prematuro. Como madre se sentía destrozada ya que era su cuerpo el que nutría a su bebé. Luisa se tomó un tiempo de duelo, para sentir, llorar, sufrir y sacar toda esa culpa que sentía.

Durante la etapa de duelo, sus seguidores se enteraron de la difícil y dolorosa situación por la que estaba atravesando y todos le brindaron su apoyo y cariño. Le comenzaron a llegar mensajes de mujeres que habían pasado por una situación similar y le pedían consejos  de cómo ellas podían afrontar su vida con la misma valentía. Estas mujeres sentían una gran admiración por ella, por haber salido adelante y afrontar la situación. Luisa se convirtió en una roca de fortaleza para estas mujeres.

Con el tiempo, Luisa se dio cuenta que no era su culpa y que todo está en manos de Dios. La pérdida de un bebé es un tema tabú, todos celebran la vida, el nacimiento, la llegada de esa nueva vida al mundo, pero nadie habla de una pérdida. Las mujeres pueden llevar una vida muy saludable, pero en cualquier momento el embarazo se puede convertir en una situación de riesgo para la madre.

Al tener un trabajo público, Luisa ésta consciente que su imagen en redes sociales debe proyectar un estado de ánimo alegre, pero eso no significa que realmente se sienta así, solo el tiempo le dará la fortaleza y paz a su corazón para salir adelante y honrar a Felipe con la mejor versión de ella misma. 

Tres años años después, Luisa es diferente, porque después de vivir una pérdida, uno nunca vuelve a ser el mismo. Ahora, es más apasionada que nunca con su blog de moda y  se siento más agradecida por el aprendizaje que obtuvo y por ir alcanzando poco a poco nuevos sueños y metas. Luisa sabe que no siempre tiene ni el control ni la culpa en las situaciones difíciles, sabe que nunca le falló a Felipe si no  que él le cumplió en todas las maneras posibles al convertirse en la mujer que es ahora. Y aunque por mucho tiempo se negó a hablar de su dolor, hoy tiene claro que ese dolor se convirtió en una relación de confianza con Dios; Y lo más importante es que tiene fé que en el momento indicado volverá a ser a madre y que cuando Dios disponga, Felipe y ella se volverán a encontrar y cuando esto suceda tendrá más tiempo para  abrazarlo.

Sigue a Luisa en sus redes sociales como @lfmazariegos

Fotografía por @cristiantzic

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